Existe la historia de que cuando a Hitler alguien le reparó de que lo que pensaba hacer con los judíos jamás sería olvidado, él se limitó a contestar: "Quién se acuerda de los armenios". Huelga decir que Hitler se equivocó de pricipio a fin y además, dos veces. Aunque, si hemos de ser sinceros, es un pequeño sector el que conoce a cabalidad la historia y dimensiones del genocidio del que fue víctima el pueblo armenio en 1915. Este libro de José Antonio Gurriarán, "Armenios, el genocidio olvidado", y que será presentado este martes 15 de julio en Madrid, contribuirá, sin duda alguna, a que el primer genocidio del siglo XX sea del dominio de un público más amplio y no sólo de una elite intelectual. Un libro que se propone, tal como reza la nota de prensa, "divulgar la causa armenia, apoyar el reconocimiento del genocidio con serenidad y rigor histórico: esa es la propuesta". Deseando que pronto llegue a nuestras librerías, dejo para otra ocasión el relato de este acontecimiento del siglo XX.
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Hermano! su blog cada dìa mejor!. Tengo que dedicarle un tiempo para revisarlo bien. Los genocidios y los totalitarismos me interesan, vamos a ver cuàndo le dedican tiempo al genocidio en la URSS y en China. Por què serà que estos genocidios son "olvidados"? tengo varias ideas, cuàles ha escuchado? cuàles cree que han influìdo en este olvido? o no son olvidados?. Lo digo en comparaciòn al genocidio de los judìos.
saludos
Saludos, Amigo.
En realidad no creo que los genocidios que usted menciona hayan sido 'olvidados'. En realidad, el tratamiento y atención que la historia les ha dado obedece, a mi entender, al predominio de corrientes y escuelas históricas más interesadas en subrayar (o soslayar) aquello que estaba más acorde o en desacuerdo, con sus intereses. La prueba de ello lo constituye el genocidio del pueblo judío que usted menciona, que con todo lo monstruoso y condenable que fue ha sido, y sigue siendo, utilizado como el triunfo de la democracia sobre el totalitarismo, lo cual es completamente cierto, pero ¿acaso los otros genocidios son menos atroces sólo porque no hubo en juego la disputa democracia-totalitarismo?. Más aún, ¿a que obedece el silencio de la historia ante ellos?
De esto último hay que tomar nota. El autor de este libro es un periodista, no un historiador profesional. Hay que reparar en este hecho y preguntarnos por qué.