Creo que fue Pascal el que dijo que no había libro, por malo que fuese, que no mereciera ser leído. Y Vargas Llosa, quien confesaba que se sentía obligado a terminar de leer uno que había empezado, también por malo que fuese, de lo contario lo embargaba un gran sentimiento de culpa. No estoy seguro de Vargas Llosa, porque este hombre consume libros como nosotros oxígeno, pero definitivamente Pascal habría cambiado de opinión de haber conocido ciertos best sellers. Y es que muchos de ellos carecen del sentido común que todo obra debe tener. O peor aún, no resisten el más mínimo análisis. Dos de los últimos que he leído me confirman en lo dicho.
>>> Seguir Leyendo... >>>
El primero de ellos, El Inquisidor, de Patricio Sturlese, pese al enorme éxito de crítica y lectores que ha tenido, es, en mi humilde entender, un libro totalmente fallido; más aún, totalmente falso. Este sí ha sido un libro que, con el perdón de Vargas Llosa, dejé de leer sin el más mínimo remordimiento. La mayor objeción que se le puede hacer a esta obra es que la psicología de sus personajes está planteada tan erróneamente que estos actúan movidos por intereses más propios de personajes de nuestra época que de las de finales del siglo XVI, en donde se sitúa la novela. Que hablen y vistan como en aquella época no los hace propios de la misma, muchos menos característicos. En eso radica la falla del libro, en personajes totalmente falsos, inverosímiles, imposibles. Pero esto, que a ojos de muchos puede resultar baladí (lo importante es una buena trama), en realidad es importante, la primera regla de cualquier novela que se precie de tal: personajes convincentes. Si alguien se deja convencer de cualquier historia sólo por la truculencia de su trama, habrá que comunicarle que ha caído en las facuces de la literatura light y devorado por ésta. En otras palabras, libros fáciles para lectores nada exigentes. El mal de nuestro tiempo.
La otra novela que leí es todavía mucho peor y la que inspiró el título de este post. Me refiero a La Biblia de barro, de Julia Navarro, uno de los peores, y más fáciles, libros que he leído en los últimos años. Un libro que es la prueba fidedigna de que estos autores, para sostener el argumento de sus obras, tienen que recurrir al lugar común de los poderosos, los ricos que lo pueden todo. Si no hay alguien con dinero en la obra, el argumento de la misma es simplemente imposible, irrealizable. Una pregunta que aflora desde el sentido común es ¿que acaso los pobres no sirven para escribir best sellers? No, porque los pobres no pueden nada, no deciden nada. Apenas si son entes decorativos en la obra o justificación para seudo disquisiciones morales del autor o sus personajes. Nunca antes había leído una novela tan artificial, predecible y torpe como ésta, y que tuve, lamentablemente, que leer hasta el final para poder escribir este post.
Son libros y autores como estos los que le hacen un flaco favor a la literatura, a la auténtica literatura, alejando de ella a lectores que se acostumbran a obras que no exigen ningún tipo de esfuerzo intelectual al lector. Y lo que es peor aún, los Coelho de este mundo están haciendo creer a una legión de incautos lo que no son. O sea, auténticos amantes de la literatura. Lo que verdaderamente son es consumidores de salchichas en forma de papel. Nada más que eso.


































6 comentarios:
La verdad hablando enserio tu tienes una gran parte de verdad.Verdad que nadie puede ver o quier ver.
Gracias por el dato por lo pronto me salve de haber leido un mal libro
En verdad encuentro muy injusta su crítica a Paulo Coelho. La lectura de sus libros no solo me ayudo en momentos muy dificiles para mi sino que tambien son de una gran ayuda para entender las cosas profundas de la vida. Leer a Coelho me cambió la vida y no entiendo porque lo critica tanto. ¿Será por envidia acaso?
Maria Paz
Por un lado estoy de acuerdo con Ud. y por otro no.
Empezaré con lo que no estoy de acuerdo del post, en primera instancia yo he leído "La biblia de barro" de Julia Navarro y me ha parecido sumamente entretenido, me enganché rápidamente con la narración desde las primeras páginas y eso no creo que me haga una persona menos inteligente, yo puedo leer cualquier tipo de libro, hasta he leído a Coelho y al menos los dos libros que he leído de él también me han gustado. Y por otro lado he leído autores de la talla de Mario Vargas Llosa ("La tia Julia y el escribidor"), Edgardo Rivera Martinez ("Danzantes de la noche y de la muerte y otros cuentos"), Alejandro Dumas(hijo)("La Dama de las Camelias"), Charles Dickens ("Historia de dos ciudades"), etc. y lo que he leído de estos autores forman parte de mis libros favoritos.
En lo que estoy de acuerdo con Ud. es que leer exclusivamente esa literatura "facilona", no es saludable para la mente ... asi como la comida, creo que lo mejor es una literatura balanceada.
Minerva,
Antes que nada quisiera decir que alguien me dijo que escribí este post sólo por pura provocación, y la verdad es que no es así. Lo hice por la misma razón que usted escribió su comentario: porque ambos amamos la literatura sinceramente.
Es por eso que me permito señalarle que en ninguna parte de mi texto afirmo que quienes leen está clase libros sean 'menos inteligentes' que los que no los leen. Y tampoco puede decirse que de su lectura se infiera eso. Lo que afirmo, y espero ser bastante claro en esto, es que existe una industria editorial, en la cual participan muchos autores (¿se les puede llamar escritores?), empecinada en publicar está clase de libros 'fáciles' porque saben que hay una legión de lectores que se decantan muy bien por ellos. Es decir, personas que optan por la solución más fácil y rápida. La ley del mínimo esfuerzo como justificación del trabajo asfixiante, las responsabilidades cotidianas, en fin, como justificación para decir "no, no he leído El Quijote, pero sí leí a Coelho". Creáme, tengo sobradas tazones para afirmarlo. Más de doscientas, que son las veces que les pregunté a mis alumnos si algunas vez habían leído a Dostoievski o, mínimo, a Cervantes. La respuesta siempre fue la misma. Me reafirmo en lo dicho: libros fáciles para lectores nada exigentes. El mal de nuestro tiempo.
En "Soldados de Salamina", el escritor español Javier Cercas pone en boca del escritor chileno Roberto Bolaño la siguiente expresión: "Hombre, yo leo hasta los papeles que me encuentro en la calle". A este tipo de personas pertenece usted. Una lectora tan voraz que lee de todo. Parafraseandola a usted misma, una saludable costumbre. Su comentario así lo demuestra.
Un afectuoso saludo.
JM
P.D.: Qué cree usted, ¿merece que se le contesté a 'María Paz', que escribió antes que usted, que mi post lo inspiró la envidia? Una vez más , el deporte nacional de descalificar al oponente cuando se carece de argumentos.
Agradezco su respuesta. Ahora me toca aclararme a mi, cuando dije que el leer libros tipo la "Biblia de barro" y que me gusten no me hace una persona menos inteligente, no lo dije porque Ud. en su post afirmara explicitamente eso, porque lo he leído bien y no lo afirma, sino que quería demostrar que a pesar de leer ese tipo de libros me siento capaz de distinguir entre un simple best seller y una historia que de verdad haga pensar, de esas que uno atesora por siempre.
Respecto a su pregunta sobre si responder o no a su otro comentarista, mejor que quede a su criterio, después de todo este es su blog.
Lo que si quiero resaltar es que Ud. sólo menciona muy brevemente a Coelho una vez al final del texto y aunque se nota que no comulga con este escritor tampoco se ve que manifieste su opinión por envidia.
Un saludo y gracias nuevamente!
¡Bestia!
Publicar un comentario en la entrada