Hace muchos años, asistiendo en el Centro Cultural de la Universidad Católica a la presentación de un libro sobre las encomiendas en el Perú, coincidimos varios amigos de la especialidad de Historia de una y otra universidad. Fue la ocasión propicia para que algunos compañeros de San Marcos hicieran llegar a muchos de los asistentes, de manera espectante, ejemplares de las revistas que acababan de publicar en ediciones muy, pero muy modestas pero con contenidos atrayentes, sugestivos. Al menos eso es lo que pensábamos, incluido el que escribe, que estaba involucrado en uno de esos proyectos 'editoriales'. Al retirarme del evento tuve la buena fortuna de coincidir en el ascensor con Franklin Pease, quien ya entonces era considerado uno de nuestros mejores historiadores y, por encima de todo, un auténtico maestro. Lo saludé e intercambiamos unas breves palabras, pero envalentonado por tener bajo mi brazo un ejemplar de 'mi revista', cometí el atrevimiento de preguntarle qué opinión le merecia que los alumnos de San Marcos publicarán tantas revistas de historia y los de su universidad no. Su respuesta me dejó un sabor agridulce que hasta el día de hoy no he sabido borrar en todos estos años: "Ah, es que nosotros mismos nos encargamos de publicar sus trabajos", me dijo.

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Siendo un caballero como lo fue el Dr. Pease, sé que no había en sus palabras el más mínimo desdén o desaire al esfuerzo que los estudiantes hacían por publicar ellos mismos sus investigaciones. El sabor agridulce en realidad lo producía la dura realidad a la que sus palabras aludían: nuestra universidad publicaba muy poco y mucho menos publicaba a estudiantes. He recordado este episodio ahora porque tengo a la mano, como en aquella época, tres revistas de historia producidas dos de ellas por estudiantes y una por profesores de la Escuela de Historia. Tres publicaciones que no ha contado con ningún tipo de apoyo de nuestra casa de estudios y que, comparadas con las que hacíamos en nuestra época, son de lujo. Lo cual constituye el mérito más digno de resaltar en sus responsables. Y porque dicen que más vale tarde que nunca, es que tardíamente me atrevo a hacer una breve reseña de las mismas, confiado en que no pasen tan desapercibidas como parecen que han pasado en nuestros medios de comunicación, tan sordos y ciegos a veces a esfuerzos de este tipo.

El segundo número de Historias. Revista de la Asociación Historia, Sociología y Ecología es publicada por profesores de nuestra Facultad de Ciencias Sociales, la mayoría de ellos de la Escuela de Historia. La dirige un viejo y querido conocido nuestro, el profesor Luis Chatpman Orbegozo, quien además incluye un trabajo sobre "La plata de s minas de Siporo en laprovincia de Porco, siglo XVIII", una monografía que describe cumplidamente la actividad minera en el Perú colonial en todas sus dimensiones y contradicciones. Le antecede el trabajo de Raúl Adanaqué Velásquez, que fiel a lo suyo nos entrega otra investigación sobre "La descendencia de los incas y de los cacicazgos regionales del norte durante el Perú colonial", un trabajo que tal vez sea lo mejor que ha publicado hasta ahora. El breve trabajo de Julio Luna Obregón incide una vez más en el tema de la "Participación negra en delitos comunes: Trujillo 1800-1881", un estudio de historia social que antes que constituir otra vuelta de tuerca al tema aporta cuadros estadísticos de interés con los que ha construido sus hipótesis y conclusiones. "El proyecto político de Nicolás de Piérola 1879-1881" es el trabajo que firma José Chaupis Torres, una contribución a nuestra historia poítica cuya lectura puede resulta más que actual. De igual modo puede ser considerado, como útil contribucíón y de lectura actual, el trabajo de Juan Chileno Milla, "Manuel Vicente Villarán y la educación en el Perú", sobre nuestro educador que le sirven de pretexto para ensayar una historia de las ideas en el Perú, tan escasa entre nosotros. A su vez Antonio Coello Rodríguez ha escrito sobre la "Labor educativa del Instituto Sevilla de Lima", una institución de enseñanza para pobres que echa luces sobre el modelo educativo de principios del siglo XX. Y el que tal vez sea el plato fuerte de esta segunda entrega lo constituye la investigación de Manuel Valladares Quijano, "Huelga Nacional y Paro Nacional de Trabajadores en mayo de 1987. Detonantes de la más grave crisis política en el Perú de fines del siglo XX", un trabajo que se inscribe perfectamente en la corriente de la llamada 'historia del tiempo presente', y que por las connotaciones políticas y sociales que reviste, está llamado a inciar un debate sobre los movimientos sociales en el Perú contemporáneo que ya urge entre nosotros. De lectura imprescindile.

Con un tiraje de apenas 200 ejemplares, Illapa. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales es una publicación de los estudiantes de la Escuela de Historia de San Marcos, quienes debutan con buen pie en el mundo académico y editorial, ya que este primer número cuenta con la auspiciosa colaboración de dos renombrados profesores e historiadores sanmarquinos. Heraclio Bonilla, el primero de ellos, abre el número con “Los Andes: la metamorfosis y los particularismos de una región”, y Waldemar Espinoza lo sigue con “La Florida del Inca Garcilaso y su contenido andino, 1586-1605”. El primero de ellos es un riguroso análisis de la historiografía sobre lo andino, entendido como un todo y no sólo como lo ‘andino peruano’; mientras que el segundo edita, por primera vez, uno de los tres trabajos preparados en 1956 para el curso de Fuentes Históricas del Doctor Raúl Porras Barrenechea y que resulta de interés para muchos por el tema y la forma de encararlo de quien es hoy un reconocido etnohistoriador. Entre los jóvenes historiadores que escriben este número inaugural está Daniel Morán “Repensando nuestra historia: entre la reforma, el discurso y la revolución en la independencia peruana”, quien da una vez más cumplida muestra de sus dominio de las fuentes y bibliografía del periodo independentista, sobre el cual ha publicado ya anteriormente. Carlos Morales se ocupa de las “Fuentes documentales para el estudio de la fiscalidad republicana del Perú en el siglo XIX. Las memorias del ministerio de Hacienda y Comercio”, en un ejercicio de heurística que proporciona nuevos derroteros para un tema poco concurrido. Frank Huamaní aborda un asunto tan poco tratado en nuestra historiografía como muchas veces menospreciado: “El rock a través de la prensa oficial y la prensa subterránea en la sociedad limeña (1982-1985)”, prejuicio que empieza a ser superado por jóvenes historiadores de los que todavía esperamos más propuestas y análisis de los que aquí se presentan. Cierra el número una cumplida sección de Reseñas en la que destaca de manera particular la que hace Daniel Morán sobre el libro de Heraclio Bonilla, “La trayectoria del desencanto. El Perú en la segunda mitad del siglo XX”. En resumidas cuentas, una publicación que merece ser saludada y que esperamos supere en los próximos números las deficiencias, de fondo y forma, que todo número inicial siempre ostenta.

Debo confesar mi total desconocimiento de esta revista, algo que resulta especialmente vergonzoso puesto que ya va por su sexta entrega. Con un marcado acento beligerante y polémico, la revista se abre con tres ensayos que son una auténtica invitación al debate: Carlos Huertas Torres escribe sobre “La relación existente entre la política y la historia”; Jesús Chumpitazi Yañez lo hace sobre “¿Historia para la dominación o historia para la liberación? Un esbozo sobre el papel del historiador en el contexto actual” (un trabajo que merece ser discutido y debatido desde el título mismo); y Daniel Morán Ramos nos habla de la “Borrachera nacionalista y diálogo de sordos. Heraclio Bonilla y la historia de la polémica sobre la independencia peruana”. Tres autores, tres trabajos, ¿un solo debate? Habrá que volver sobre ellos en otra oportunidad. A continuación vienen los trabajos propiamente de investigación a cargo de Alex Ortegal (“El Taqy Onqoy: un tema tabú”); Waldemar Espinoza Soriano (“Las propiedades de la opulenta mujer de un cacique-gobernador en Cajamarca”); Heraclio Bonilla (“El funcionamiento del tributo a fines del siglo XVII: Guatavita (Nueva Granada) en 1690”); Carlos Morales Cerón (“Fuentes documentales para el estudio del Tribunal del Consulado de Lima, siglos XVI-XIX”); María Isabel Aguirre (“Estado, empresarios y trabajadores: Ley de relaciones colectivas de trabajo a través de la prensa de Lima en 1992”); Marco Antonio Rosales (“ ‘Los Outsiders’, ¿una solución a la crisis de representatividad? ”); Julio Lara Romero (“A galope de Caballo Loco: ¿Hacia dónde va el gobierno aprista?”); y Jorge Durán Araujo (“Resumen y notas a ‘El Misterio del Capital’ ”).

Comments

1 Response to “Tres revistas de Historia”

  1. Profeballa on jueves, julio 31, 2008

    Còmo està todo?? TE querìa pedir un favor. Si me puedes mandar lo mejor que tengas en digital sobre la Independencia del Perù.
    GRacias

    [email protected]


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