¿Política en educación en derechos humanos? (*)

. miércoles 10 de septiembre de 2008
  • Agregar a Technorati
  • Agregar a Del.icio.us
  • Agregar a DiggIt!
  • Agregar a Yahoo!
  • Agregar a Google
  • Agregar a Meneame
  • Agregar a Furl
  • Agregar a Reddit
  • Agregar a Magnolia
  • Agregar a Blinklist
  • Agregar a Blogmarks

Por Luis Sime Poma
Profesor del Departamento de Educación de la PUCP


El reciente cuestionamiento de algunos políticos a un texto de secundaria distribuido por el Ministerio de Educación por incluir contenidos ambiguos o tendenciosos sobre el conflicto armado interno que vivió el país, debiera llevarnos no solo a pensar en lo dicho o no en una página o en otra de un solo texto para un grado de un nivel educativo. La cuestión es preguntarnos más a fondo: ¿cuál es la política del Estado sobre la educación en derechos humanos?

Entre la diversidad de contenidos a incluir en el currículo, nuestras dos últimas Constituciones le dan un alto estatus a la educación en derechos humanos, algo muy difícil de encontrar en las Constituciones de otros países (Art. 14: “La formación ética y cívica y la enseñanza de la Constitución y de los derechos humanos son obligatorias en todo el proceso educativo civil o militar”). A pesar de esta norma dada en 1993, y antes en 1979, perdimos varias décadas para desarrollar una intensa política en educación en derechos humanos, mientras el conflicto interno se extendía y luego cuando fue disminuyendo nos olvidáramos como prevenirlo desde el lado educativo.

>>> Seguir Leyendo... >>>

El análisis del factor educativo que hace la Comisión de Verdad y Reconciliación en el 2003, así como sus propuestas ("Establecer un Plan de Estudios…para lograr una formación integral y alejamiento a la proclividad de la violencia; reformulación de visiones simplistas y distorsionadas de la historia y realidad peruana"), daban las mejores condiciones tanto para relanzar un plan nacional de derechos humanos como un plan educativo específico y la institucionalidad necesaria que los sostenga en el futuro. Sin embargo, volvimos a perder la oportunidad; los esfuerzos han sido hasta ahora parciales.

Esperamos que esta coyuntura sirva, más allá de las dobles intenciones de los cuestionamientos, para no quedarnos solo en la discusión de una página o un texto sino de una política de Estado.


* Publicado en PuntoEdu, N° 122, 8/9/2008