Sin quererlo y lamentarlo mucho, esta semana la empiezo 'tijereteando' como loco (como cuy en tómbola, como se dice aquí en mi tierra). Es inevitable. Casi irrefenable. Y es que hay cada tesoro de cultura o de escritura que uno encuentra navegando por la red, que no queda más remedio que usar la tijera y pegarlo aquí. Es casi como cuando uno iba a las hemerotecas y se encontraba con artículos, notas, editoriales, crónicas o reportajes olvidados por todos y aparentemente para siempre, cuando muy bien deberían estar figurando en la mejor antología universal del periodismo. O cuando, más familiar todavía, uno se guardaba ese recorte periodístico para leerlo o consultarlo más tarde. Así, cierro este día con tres tijeras de las mejores que he encontrado mientras buscaba información para una nota en el diario donde trabajo y que me ha parecido que debían estar aquí, para su goce y el mío. Porque así somos los piratas ilustrados: Derrochadores con lo ajeno.





































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