"La historia es el mejor instrumento de educación ciudadana" (*)

. domingo 5 de julio de 2009
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Este jesuita bilbaíno es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto. Ha escrito medio centenar de libros. El año pasado recibió el Premio Nacional de Historia. Mañana, a las 20,15 horas, inaugura los cursos de verano de la UBU

Por Pérez Barredo


La Sala Polisón del Teatro Principal acoge mañana, a partir de las 20,15 horas, la conferencia inaugural de los cursos de verano de la Universidad de Burgos. Bajo el título La desmemoria histórica, García de Cortázar dará su particular visión sobre el episodio crucial de la historia de España en el siglo XX: la II República y la Guerra Civil, con el trasfondo actual del proceso de recuperación de la memoria histórica.

Usted sostiene que la «mal llamada» memoria histórica no hace sino abundar en el sempiterno maniqueísmo de buenos y malos. ¿Por qué?

Efectivamente. El concepto de memoria histórica es una especie de cuadratura del círculo. Porque si es memoria, ésta tiene relación con la subjetividad, con el aspecto más personal; sin embargo, el adjetivo de histórica lo relaciona con algo científico. Tiene algo que ver con intoxicación, con manipulación, sobre todo cuando una persona no puede tener memoria histórica de un periodo que no ha vivido. Llamativamente, sólo se aplica este concepto a la época de la República, la Guerra Civil y la Dictadura. Entiendo que todo esto es un intento de adscribir a uno de los dos grandes partidos a un bando -el de los buenos, el de los demócratas, de los liberales- y al otro al de los malos, los opresores y los no demócratas.

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Son muchas las voces que entienden que el espíritu esencial del proceso de recuperación de esta época y de su memoria no pretende otra cosa que tratar de escribir la historia tal como fue, sin lecturas sesgadas, y de restituir la memoria y la dignidad de decenas de miles de españoles a quienes, todavía hoy, se les mantiene hurtado ese derecho.

Llevamos 34 años en los que se ha podido escribir en libertad, y se ha escrito muchísimo sobre este tema. Y de tal forma, que más de 90 por ciento se ha escrito desde una óptica liberal y democrática -la universidad, las becas, los trabajos de los historiadores- y por tanto muy poco afecta al régimen de Franco. Me parece absurdo que se siga escribiendo sobre ello. No es cierto que la Guerra Civil esté sometida a un pacto de silencio. Hay en torno a 30.000 títulos publicados desde los años 70 hasta la actualidad. Otra cosa es el aspecto personal, de recuerdo de unos muertos que, no hay que olvidar, se produjeron hace 70 años.

En este sentido, ¿cree que está ya bien escrito ese singular episodio de nuestra historia, que no falta nada investigar o por contar para que así sea? ¿No es la historia una ciencia en permanente revisión?

Es cierto que la historia está en permanente revisión, pero creo que es algo que no debe ir más allá de los historiadores. La historiografía española cuenta con una buenísima salud, y que todo lo escrito sobre la Guerra Civil está muy bien.

¿Qué opinión tiene de la Ley de la Memoria Histórica?

Más allá de los aspectos críticos respecto de la permanencia de símbolos, que me parece bien, y más allá de lo que puede fomentar el que los deudos de las víctimas encuentren sus restos, me parece desproporcionada. Me parece una cortina de humo de un gobierno que trata de esconder sus escaseces y debilidades y que no se vea en lo que deben actuar: el drama de la economía o la cohesión de España.

¿Le parece desproporcionado que los familiares quieren enterrar dignamente a los suyos?

No, no. Me parece bien. Creo que se les puede ayudar a quienes con buena voluntad quieren recuperarlos. Pero revolver todo esto con algunos fiscales o jueces, poniendo patas arriba media España, no me parece bueno. Esto hay que dejárselo a los historiadores, no a los parlamentos.

Sin embargo, el Movimiento de Recuperación de la Memoria Histórica surgió desde las víctimas, fue posteriormente el Gobierno el que recogió el guante para realizar la ley. ¿No era una cuenta pendiente con las víctimas olvidadas aplazada durante la Transición?

Pero hay que recordarle a este gobierno que desde el año 77 fueron reconocidas muchas víctimas, recibiendo ellos o sus familias determinadas ayudas. Esta labor se venía haciendo desde entonces. Y pasaron 14 años de gobierno socialista con Felipe González y no se hizo nada. ¿Por qué ahora? Tiene que ver mucho con la manipulación de la historia y con querer adscribir a un bando y a otro a los dos partidos mayoritarios. Creo que en España la historia está muy presente porque se manipula. No me canso de decir que la historia hay que confiársela a los historiadores.

Hablaba antes de los jueces. Parece que cuando investigan casos como los de la historia reciente de Argentina o la de la Alemania nazi no molesta, en cambio cuando se habla de España...

Es que ese tipo de ocupaciones de un juez llevan a desocupar otras muchísimo más importantes, como debe ser hacer buenas instrucciones en los procesos, porque a veces nos hemos encontrado, sobre todo en el tema de ETA, que se ha hecho mal, teniendo después consecuencias negativas para la libertad de todos los españoles.

Si es cierto que el PSOE quiso atraer para sí a todos a quienes reclamaban una Ley de la Memoria Histórica no lo es menos que le ha podido salir el tiro por la culata, toda vez que muchas de las asociaciones la consideran insuficiente y denuncian continuamente la tardanza en su aplicación.

Es que los compañeros de viaje del Gobierno no son nada apetecibles. Lo que debía haber hecho Zapatero es un pacto con el PP para asuntos como éste o el de la España autonómica o sobre el terrorismo. Al contrario: lo que ha pretendido ha sido apartar del ámbito democrático al otro partido. Su objetivo, en lo relativo a la guerra civil y la memoria histórica, ha sido identificar a éstos como herederos de aquéllos. Y me parece tremendo.

En el caso de la memoria histórica ese pacto que usted sugiere se hubiese antojado imposible, toda vez que el otro gran partido se desmarcó desde el principio.

El objetivo del PSOE, desde la primera legislatura de Zapatero, ha sido estigmatizar al PP. Y así sigue. Jamás le ha interesado buscar consenso con el PP. El drama de España en estos años ha sido ése.

¿Cómo escribiría la historia de lo que hoy llamamos España?

He escrito 50 libros sobre ello y siempre desde el presente; y creo que la historia hay que escribirla desde la preocupaciones del hoy, ya que si no está condenada a ser algo incoloro, inodoro e insípido y a no satisfacer la demanda que hay de historia. Pero no tratando de llevar el presente al siglo XV ni de incurrir en anacronismos como a veces sucede. Trato de escribir con un deseo integrador de una nación que, como diría Renam, es un plebiscito diario; no hay que darla por hecho, porque no es pasado, sino fundamentalmente es mucho más futuro.

¿Cree que los españoles conocemos bien nuestra historia?

Creo que tienen conocimientos fragmentarios de la historia; conocen fechas, nombres... A veces fallan en cuanto a que la historia es un proceso de construcción nacional.

¿Pero hay interés por la historia?

Mucho. Yo mismo, modestamente, puedo aportar la difusión enorme de mis libros, algunos de los cuales se han vendido cientos de miles. El problema es que muchas veces los historiadores no sabemos contar bien la historia. Es tan importante saber historia como saber contarla. Y creo que debe escribirse, como decía, desde el presente, buscando al lector y con un compromiso de mejora de la sociedad. La historia es el mejor instrumento de educación ciudadana, la mejor asignatura, puesto que nos enseña a relativizar, a situarnos en nuestro mundo, a realizar un balance de aciertos y errores.

¿La historia de España tiene más errores que aciertos?

Hay que decir y reconocer que es la historia de un gran país. Pocas hay en el mundo tan frondosas como la de España. La historia es la gran partera de la nación. Es la que construye las naciones. No es que haya historias nacionales porque hay naciones, sino al revés: hay naciones porque hay historias y acontecimientos de carácter nacional. Ya en la Guerra de Independencia hay una conciencia nacional. Eso tiene importancia porque ahora vemos que aquellas regiones que ahora quieren afirmar su condición nacional, como Cataluña o el País Vasco, manipulan la historia. En el caso del País Vasco, no hay ninguna región en España que pueda apelar menos a la historia para afirmar un proyecto secesionista, porque la suya es la historia de Castilla.

Ha citado la Guerra de Independencia como un capítulo esencial. ¿Qué otros hitos consideran que sostienen la historia de España?

Hablaría de Santiago, uno de los grandes constructores de España. Más allá del mito de si sus restos están o no en Santiago, éste está presente en la historia a través del Camino como motor económico, artístico y de conexión con Europa; las naciones también se construyen con mitos. Destacaría 1492, año en el que Castilla y por ende España se proyecta hacia un mundo nuevo. Ojalá Castilla se hubiera centrado en América y no en las guerras que mantuvo en Europa; otra cosa nos hubiera ocurrido. Esa fecha tiene importancia también con algo que quiero vincular igualmente con América, y es la aparición de la Gramática de Nebrija, lo que permitió que el idioma cruzara también el Atlántico. Señalaría también como muy importante la llegada de los Borbones en 1700, una monarquía moderna y centralista frente la existencia de multitud de leyes, códigos civiles y legislaciones singulares. Naturalmente, lo sucedido entre 1808 y 1812, donde España aparece con más fuerza que nunca como una nación y, hacia mediados del siglo XIX , la aparición del ferrocarril, que acabó con la compartimentación de la geografía española, uniendo pueblos y personas. Por último, señalaría la Constitución de 1978, que es la primera gran carta magna consensuada, y que define nuestros derechos y libertades individuales.

¿Como retrataría la España de hoy?

Como un país con ciertos problemas de integración, de solidaridad entre regiones. Me parece una barbaridad la carrera de las autonomías por unos nuevos estatutos. No pienso que está en peligro España; ese sentimiento está muy vivo en los españoles. Pero sí creo que esa política puede poner en peligro la libertad y la igualdad, que es una conquista de los dos últimos siglos. Y debemos denunciar cualquier atentado contra esa conquista.


* Publicado en Diario de Burgos, el 5 de julio de 2009.