Por Flavia Costa

EL GOBIERNO DE SÍ Y DE LOS OTROS
Curso en el Collège de France (1982-1983)

De Michel Foucault

Vivimos una época en la que, como escribió Giorgio Agamben en Infancia e historia, difícilmente alguien aceptaría como válida una autoridad basada únicamente en lo vivido, en las “razones de la experiencia”. ¿En qué se funda, entonces, la autoridad de alguien con respecto a otro? ¿Qué es aquello que, más allá del engaño o de la coerción, hace que algunos hombres y mujeres -filósofos, maestros, políticos- sean considerados merecedores de la suficiente confianza como para permitirles e incluso solicitarles que orienten nuestra vida? Si bien no aparece así formulada, esta es una de las preguntas que guía la investigación en la que se basa el curso El gobierno de sí y de los otros, el anteúltimo dictado por Michel Foucault, que acaba de publicarse en francés y traducirse al castellano.

>>> Seguir Leyendo... >>>

Entre enero de 1971 hasta su muerte, el 25 de junio de 1984, Foucault dictó trece cursos en el Collège de France. De ellos, sólo siete han sido hasta ahora editados y traducidos al castellano (ver recuadro). El único ciclo lectivo en el que no impartió clases fue 1976/1977, en el que gozó de un sabático. Fue, sin embargo, un año muy activo: en noviembre de 1976 brindó una serie de conferencias en Bahía, Brasil; en diciembre, publicó La voluntad de saber, primer tomo de su Historia de la sexualidad; a comienzos de 1977, la revista Les Cahiers du chemin editó “La vida de los hombres infames”, que introduce una selección de los archivos sobre el encierro con los que Foucault había estado trabajando en los últimos años; en junio, organizó junto a Sartre y otros intelectuales una recepción en honor de los disidentes soviéticos, entre otras muchas tareas.

Es posible distinguir en la obra de Foucault -de modo algo escolar pero no por eso incorrecto- tres etapas: una centrada en la pregunta por el saber, que va desde la Historia de la locura hasta La arqueología del saber; otra agrupada alrededor del problema del poder, que cubre los primeros cursos en el Collège de France, tiene su punto cúlmine en Vigilar y castigar, y continúa en los cursos “biopolíticos”, desde “Hay que defender la sociedad” hasta Nacimiento de la biopolítica; y finalmente, una que gira en torno a la cuestión del sujeto y las llamadas “tecnologías del yo”. Este curso integra, junto con La hermenéutica del sujeto, la zona dura de ese tercer momento, en el que Foucault repiensa, además, sus trabajos anteriores a la luz de las conexiones entre los tres ejes recién mencionados.

De allí que en El gobierno de sí y de los otros pone en relación, por un lado, la cuestión de la gubernamentalidad, el arte de conducir conductas (un tópico que empieza a desarrollar en Seguridad, territorio, población), con la capacidad de conducirse a sí mismo, el “cuidado de sí” (epiméleia heautóu, cura sui) propio de la filosofía griega y romana, cuyo estudio es el núcleo de La hermenéutica del sujeto. Y por otro, vincula esta doble capacidad -la de saber, poder y deber conducirse a uno mismo para conducir a otros-con el ejercicio de la parrhesía entendida como “hablar franco”, libertad de palabra sin que importen las consecuencias.

Este coraje de decir la verdad se refiere al ciudadano que gobierna, al príncipe, pero también a su consejero, e incluso al antiguo maestro de existencia, que representa para Foucault una opción histórica diferente del director de conciencia cristiano. Uno habla, el otro escucha; uno aconseja, el otro confiesa; uno ofrece una guía episódica, voluntaria y consoladora, que afianza al dirigido en su autodominio para compensar al menos en parte su dependencia del maestro; el otro brinda una orientación obligatoria, permanente y que ancla cada vez más al dirigido en la dependencia. Finalmente, el maestro de existencia llama a una afirmación de sí, mientras que el director cristiano invita a la renuncia y al sacrificio. A esta cuestión, la problematización histórica de la parrhesía, dedica las clases de 1982-1983.

El curso se abre con un ambicioso balance teórico-metodológico, donde Foucault hace una reevaluación de su tarea desde la Historia de la locura. Le sigue un intenso excursus sobre Kant y una relectura de la famosa frase inicial de “Qué es la Ilustración”, aquella en la que el filósofo alemán, una vez formulada la pregunta del título, se responde: [la Ilustración es] “la salida del hombre de su minoría de edad, de la que él mismo es responsable”. Esa minoría de edad, según Foucault-lector-de-Kant, coincide con un déficit de autonomía, una asimetría entre el uso que damos a nuestra razón y la autoridad que delegamos en los otros (sean esos otros un libro, un médico, un sacerdote, un consejero). Dice Foucault: “Gobierno de sí, gobierno de los otros: el estado de minoría de edad se caracteriza sin duda en esa relación viciada”, cuya causa primordial no es una imposición violenta sino nuestra pereza, o cobardía. Ellas debilitan “la decisión, la fuerza y el coraje de tener con nosotros mismos la relación de autonomía que nos permita servirnos de nuestra razón y nuestra moral”. De allí que la tarea de la Ilustración es “redistribuir las relaciones entre gobierno de sí y gobierno de los otros”.

Bajo esta consigna, Foucault inscribe todo su curso, en el que siguiendo algunos textos clásicos (las tragedias de Eurípides, los discursos de Pericles relatados por Tucídides, las cartas Séptima y Octava de Platón…) enfocará la parrhesía fundamentalmente política -si bien esta guarda una correlación con la parrhesía filosófica, que constituye una manera no política sino ética, vital, de hablar a quienes dirigen a otros sobre el modo en que deben gobernar y gobernarse. Y la abordará en sus dos grandes formas históricas: una, la palabra dirigida a todos los ciudadanos por alguien que desea imponer sus ideas acerca del bien general, y que en el juego de una rivalidad entre pares ayuda a elegir al mejor para gobernar (parrhesía democrática). Dos, la palabra franca que el filósofo profiere al príncipe, aun a riesgo de encender su ira, con la que denuncia sus defectos, lo incita a dirigirse bien a sí mismo y le hace oír lo que sus aduladores le esconden (parrhesía autocrática). Sobre el final, Foucault anticipa lo que constituirá el centro del último, urgente, curso de 1984: la continuación de la indagación de la filosofía antigua, parresiástica, en tanto “libre interpelación de la conducta de los hombres por un decir veraz que acepta correr el riesgo de su propio peligro”. Se tratará de plantear el problema de la vida filosófica como “manifestación de la verdad”, como testimonio que se brinda a partir del “tipo de existencia que uno lleva, el conjunto de las elecciones que hace, las cosas a las que renuncia, las que acepta, la manera de vestirse, la manera de hablar, etcétera”.

Quienes han leído las clases reunidas en Tecnologías del yo (los seminarios de Vermont de 1982) así como el curso Coraje y verdad, incluido en El último Foucault, compilado por Tomás Abraham, que transcribe las clases que dictó en Berkeley en 1983, tienen aquí una profundización de aquellos trabajos. Y también, entre otras apasionantes lecciones, al menos estas tres: una lectura original de los vínculos entre política y filosofía, donde ésta, enfrentada con la realidad de la política, debe hacer jugar el decir veraz, parresiástico, que azuza al poderoso y lo sitúa en la tensión de su relación consigo mismo como base para gobernar a otros; la tematización de aquello que constituye el principio de diferenciación o de autoridad en una democracia de iguales: la palabra verdadera, sostenida en una vida franca, valiente y libre; finalmente, el puente que Foucault tiende entre filosofía antigua y filosofía moderna, la posibilidad que abre para ambas de constituirse no sólo en “conocimiento”, sino en exigentes guías para la autotransformación liberadora del hombre.


Ficha bibluográfica:
Colección: Sociología
ISBN: 9789505578146
Formato: 15,5 x 23 cm., 429 pp.
Primera edición: 2009
Última edición: 2009


Vía: Fondo de Cultura Económica - Filial Argentina

Comments

No Responses to “"El gobierno de sí y de los otros"”


Letras Libres
LETRASLIBRES.COM
© LetrasLibres.com

¿Tiene usted una foto histórica de la Guerra Civil?




Letralia, Tierra de Letras, la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet