Al escribir un blog, el blogger sabe que se expone públicamente. Es decir, sabe que sus textos no solo serán leídos sino que además pueden ser comentados tan libremente como él al escribir.
Conociendo muy bien esta regla fundamental de la blogósfera, es que decidí desde el principio permitir los comentarios anónimos. Pero estos han llegado a un extremo verdaderamente impublicables. Particularmente los referidos a dos posts, el que reseña el libro de Antauro Humala y otro que hace lo mismo sobre el blog de Pablo Macera. Yo publicó todos los comentarios que llegan (que en realidad suelen ser pocos). La única excepción han sido aquellos, repito, impublicables. Como los que se refieren a mi madre.
Pero como ella falleció hace poco y la memoria de los muertos hay que respetarla, la cierto es que no tengo porque leer las estupideces que me llegan sobre mí a través de su persona (sorry, Viejita). Así que he decidido cambiar las reglas del juego y a partir de la fecha solo permitiré los comentarios de personas que se identifiquen. Basta ya de tanta valentonada escudada en el anonimato. Que den la cara.
Claro está, seguirá siendo una solución imperfecta porque cualquiera siempre podrá utilizar un nombre falso o suplantar a un tercero. Pero al menos, los insultos y mentadas de madre tendrán un nombre detras ellos.






Jorge
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo contigo, cuando no muchos personajes se escudan bajo el anonimato para hacer gala de insultos...y luego se quejan de que se les priva de la "libertad de expresión". Y como bien dices, más respeto cuando la madre de uno está en el cielo. Un abrazo, espero que el tiempo mitigue un poco el dolor, aunque es difícil, por propia eperiencia.
Víctor
Gracias, Víctor.
ResponderEliminarOtro abrazo para ti.