La historia, como la política, está hecha de gestos. Unos más significativos que otros, los hay para todos los gustos y para todas las tribunas. La noticia que hoy se dio a conocer de la intención del Ejecutivo de declarar Patrimonio de la Nación al Señor de los Milagros, es uno de ellos. Un gesto y nada más.
antes de iniciarse la marcha el 23 de mayo de 1923
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Como saben muchos, el Apra nació como partido en México, en 1924, pero tuvo su bautizo de fuego, y en especial su fundador, Haya de la Torre, un año antes, el 23 de mayo de 1923 durante una marcha de estudiantes y obreros contra la pretensión del gobierno de Augusto B. Leguía de consagrar el Perú al corazón de Jesús. El gesto, de los muchos de aquella época, significaba un retroceso en la construcción de un estado laico y un país tolerante en cuanto al tema religioso. Aunque, la verdad sea dicha, el gesto estaba destinado únicamente a lavar la imagen de un regimen ya bastante desprestigiado y a aplacar voces discordantes con el mismo en una facción bastante numerosa y poderosa.
Quien organizó, y lideró, la manifestación anticlerical fue un joven estudiante de 24 años que ya entonces se perfilaba como un político de fuste y muy ambicioso. Para muchos historiadores, y en especial los apristas, esta es la verdadera fecha de nacimiento del Apra como partido.
Como se recuerda, aquella multitudinaria jornada estudiantil de protesta (más de 5.000 estudiantes y obreros en la calle) acabó en tragedia. La policía cargó contra los estudiantes y murieron un obrero tranviario, Salomón Ponce, y un estudiante, Manuel Alarcón Vidalón. Semejante atrocidad solo provocó la ira popular. Se desencadenó un paro general, más de treinta mil personas acompañaron el cortejo fúnebre de las víctimas y se tuvo que suspender la consagración. Haya de la Torre fue apresado y luego deportado a Panamá. Un año después fundaría el Apra.
Jorge Basadre, en "La vida y la historia", tiene páginas muy esclarecedoras y dramáticas bien narradas de aquel suceso. En especial recuerdo ahora los párrafos que narran lo que la noche del 23, todavía calientes los cuerpos de Ponce y Alarcón, recorría las calles de Lima gritando: "¡No matarás!" [estoy citando de memoria].
Más de 70 años después, un presidente del partido que fundó aquel aguerrido joven (su discípulo más ferviente, según confesión propia) quiere ahora invertir los papeles y reescribir la historia y congraciarse con ella. Si alguien quiere hacerse una idea exacta de qué pasó con el Apra luego de 86 años de historia, este es un buen ejemplo: se amoldó a los tiempos, pactó con quien más le convenía y se pasó del lado izquierdo y anticlerical al derecho y más pío. Y en ese sentido, García sí es un digno sucesor del joven Haya, en lo zigzagueante de su recorrido político.
Por otro lado, si para eso se creó un Ministerio de Cultura, mejor sería no haber creado nada que para paparruchadas como esta bastaba con el ineficaz INC. Porque si nos vienen ahora con el cuento de 'patrimonio inmaterial', aténganse a las solicitudes similares que las distintas confesiones, cristianas y no cristianas, harán con todo derecho Y es que el 'patrimonio inmaterial' de todas ellas es tan valioso como el católico, musulmán o budista.








































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