Uno contrae todo tipo de deudas a lo largo de su existencia, pero las más difíciles de pagar son aquellas que no se pueden hacer con dinero o expresar con una palabra (gracias). La que yo contraje con el profesor Luis Alberto Chatpman Orbegoso (Lima, 1940-2010), por ejemplo, en San Marcos, es impagable. Me enseñó a tener confianza en mí mismo, en lo que pensaba y en cómo lo expresaba. Y esa es una deuda que nunca, del todo, honré. Nunca le dije, por ejemplo, que gracias a él nunca me trasladé de Historia a Derecho cuando las cosas iban mal porque, según me enseñó, siempre habrían problemas y que a donde fuera, ahí estarían ellos. Así que si debía afrontarlos nuevamente, mejor que fuera haciendo lo que más me gusta. A él le debo (le debemos) también que el proyecto original de una revista, que salió en su primer número a mimeógrafo, luego pasara a mayores por una sola razón: contribuyó de manera contante y sonante con ella. Así de generoso era Chatpman. Una de las dos o tres personas que hicieron mi vida en San Marcos verdaderamente enriquecedora, útil y con sentido. Me trató todo el tiempo de igual a igual y, sobre todo, me prodigó su amistad, su sabiduría de manera generosa. Fue un amigo, un maestro y una guía como pocos personas pueden llegar a ser para una persona. Hoy me he enterado que ha fallecido y me enoja tremendamente no haberle dicho todo esto personalmente. Porque él merecía este homenaje que todo maestro y amigo bueno y sincero merece. Descanse en paz.
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1 Response to “Luis Alberto Chatpman Orbegoso (Lima, 1940-2010)”
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Quizás la adolescencia sea la etapa en que defines completamentamente lo que vas a ser como persona en un futuro, viví años dificiles por la coyuntura social y económica que transcurrieron esos días de mediados de los 80s, tal vez pude ser un pandillero o un policía sin futuro o un simple comerciante sin estudios, no había ninguna expectativa a largo plazo, sin embargo tuve la divina suerte de cruzarme en el colegio con un gran personaje que fue mi profesor de Historia por 2 años consecutivos que definitivamente marcaron mi rumbo, quien me enseñó a pensar, a mostrar libremente mi punto de vista, a analizar, a ser contestatario y cuestionador de la realidad, ese fue mi profesor LUIS ALBERTO CHATPMAN ORBEGOSO, un tipo cultísimo pero con toda la "calle" del mundo que pudo manejar los embates juvelines de sus alumnos de un colegio "bravo" de Comas "Carlos Wiesse", con su voz portentosa, siempre con el cigarrillo en mano en el recreo, y con su sonrisa sarcástica, una leyenda para nuestra promoción del 86. Hoy te has ido pero tus enseñanzas y tu recuerdo siempre se quedarán con nosotros. HASTA PRONTO QUERIDO PROFESOR.!!!