En el caso de García Márquez, como se sabe, la expectativa que creó el hijo del telegrafista de Aracataca fue largamente satisfecha con el que se considera el mejor de los discursos que se haya escuchado en Suecia. Algo que no debería llamarnos tanto la atención si nos detenemos a leer los muchos que ha dicho y que tienen, todos ellos, esa impronta innegable de su prosa (basta citar el del propio Nobel, el que dijo cuando “De qué hablamos cuando hablamos de hablar”, entre tantos otros). De hecho, recientemente se ha publicado una recopilación de los mismos donde los lectores podrán comprobar lo que dice este reportero. Pero con Vargas Llosa la cosa es distinta.
Creo que es el propio Gabriel García Márquez el que cuenta la historia de que cuando recibió la llamada telefónica a media madrugada que le anunciaba que había ganado el Premio Nobel de Literatura, se llevó las manos a la cabeza y exclamó: ¡Y ahora qué digo en Estocolmo!
Y es que una de las mayores expectativas que despierta el Nobel de Literatura cada año, además del nombre de quien lo ganará, es lo que dirá éste cuando vaya a recoger su premio a la capital sueca.
>>> Seguir Leyendo... >>>
Vargas Llosa es, desde mi muy personal (y cuestionable) punto de vista un excepcional novelista, pero un mediocre hacedor de discursos. Por lo menos últimamente. Incluso me atrevería a afirmar que con sus discursos sucede los mismo que sucede con sus novelas: el ‘primer Vargas Llosa’ (el que va de “La ciudad y los perros” hasta “Conversación en La Catedral”) es muy superior al ‘segundo Vargas Llosa’ (el que va de “Pantaleón y las visitadoras” a “El Hablador”, con un paréntesis verdaderamente magistral en ese periodo como lo es “La Guerra del fin del mundo”), y que de alguna manera se empieza a ‘rescatar’ con novelas como “La fiesta del Chivo”, al punto de hablar de un ‘tercer Vargas Llosa’ en el que las grandes novelas se mezclan con otras obras menores (y en la que incluyo, igualmente, gran parte de su producción teatral).
Así, sin temor a equivocarnos, podemos decir que los discursos de la primera época de Vargas Llosa son los mejores, sin excepción. Ahí están, por ejemplo, el discurso “La literatura es fuego”, que pronunció en Caracas el 11 de agosto de 1967 cuando recibió el Premio Rómulo Gallegos por “La casa verde” y que se ha convertido en una declaración de principios para muchos noveles escritores; el que leyó en Lima con motivo de la recepción del Premio de Derechos Humanos otorgado por el Congreso Judío Latinoamericano en octubre de 1978, y en el que condenó los horrores del totalitarismo y la intolerancia más abyectas; o el que, a modo de conferencia, pronunció en Lima ("Libertad de información y derecho de crítica") en 1978, cuando la dictadura militar daba sus últimas boqueadas y que todo estudiante de periodismo debería leer alguna vez.
Por el contrario, los discursos que ha dado en los últimos años (como el de la inauguración del teatro que lleva su nombre en la Biblioteca Nacional), dejan mucho que desear. Si bien son interesantes desde un punto de vista intimista y biográfico, dejan mucho que desear como piezas oratorias. Son lo bastante malos como para esperar que alguien los recopile en un libro. Y con afirmarlo no intento ni atacarlo ni desmerecerlo (lo cual sería una reverenda estupidez), sino referirme a dos hechos en estos días de su inminente y justificada premiación.
La primera, que ante todo y por encima de todo, Mario Vargas Llosa es el mayor novelista peruano de nuestro tiempo. Una auténtica montaña literaria que todos deberíamos escalar. Un hecho irrefutable e inconmovible que nada, ni siquiera sus últimos discursos, podrían cambiar.
La segunda es una cuestión más mundana, más simple. La curiosidad por saber, luego de releer sus últimas piezas oratorias, con que nos sorprenderá Vargas Llosa en Estocolmo. Volverá a repetir la proeza de 1967 cuando afirmó no solo que “la literatura es fuego”, sino que, además, “el escritor, ya lo saben ustedes, es el eterno aguafiestas”; con alguna brillante disertación a la altura de su enorme talento y merecida gloria.
¿Qué dirá Vargas Llosa en Estocolmo?
Secciones
- Al margen (210)
- Anecdotario (2)
- Archivo de la Palabra (2)
- Archivo Periodístico (10)
- Arqueología (89)
- Biblioteca Digital (26)
- Biblioteca Hispanoamericana (2)
- Biblioteca Peruana (5)
- Bicentenario (55)
- Blogósfera (100)
- Cine con Historia (25)
- Clásicos Modernos (1)
- Colegio de Historiadores (18)
- Convocatorias (24)
- Crónica (38)
- Cátedra Porras (14)
- Debate (33)
- Desmitificando la Historia (3)
- Diario de la ciudad (7)
- Diccionario del Siglo XX (5)
- Documentos (61)
- Efemérides (43)
- El Nobel Peruano (86)
- El Papelón de la Semana (12)
- El Taller de Clío (10)
- Encuestas (1)
- Fin de semana (10)
- Firmas (9)
- Galaxia Internet (58)
- Hemeroteca (106)
- Historia del Derecho (32)
- Historia del Periodismo (5)
- Historia del Presente (44)
- Historia Divulgativa (4)
- Historia Política (10)
- Historia Virtual (2)
- Humor Histórico (13)
- In Brief (2)
- La Cita (19)
- La Encuesta del Mes (5)
- La Historia en la noticia (10)
- La Memoria en la vitrina (53)
- La primera década del siglo XXI (5)
- La telaraña de Clío (56)
- La Tijera (322)
- La Tribu de Clío (185)
- La Web de la Semana (7)
- Lecturas (23)
- Libros (238)
- Línea del Tiempo (2)
- Memoria del Horror (2)
- Memoria Histórica (12)
- Ministerio de Cultura (14)
- Museo de la Memoria (77)
- Nota de Prensa (376)
- Noticias del Exterior (319)
- Novela Histórica (5)
- Patrimonio Histórico (172)
- Perfiles del Siglo XX (3)
- Perfiles Peruanos (10)
- Periodismo y Periodistas (68)
- Perú-Chile (6)
- Política Internacional (73)
- Política Nacional (150)
- Racismo (3)
- Rescates (14)
- Reseñas (40)
- Textos Escolares (12)
- Todo Fujimori (12)
- Una imagen Una historia (31)
- Videos (174)
- Viejos papeles Nuevas historias (56)
- Ya va siendo hora (3)
Buscar
Comments
Blogopolítica Internacional
- Aguas Internacionales
- Del Alfiler al Elefante
- Guerra Eterna
- Guerra y Paz
- En la boca del Lobo
- Guerras Posmodernas
- Política Internacional
- Real Policy
- Safed-Tzfat
- Enclave Exterior
- Globalaw
- Mundianápolis
- José Rodríguez Elizondo
- Cono Sur. Blog Latinoamericano de Tendencias 21
- Revista Nueva Sociedad
- Revista Virtual Red Safe World






































Esperaremos hasta ese día para oír el discurso de Mario Vargas Llosa.
Saludos.