Podría parecer increíble que una historiadora peruana se atreva a escribir sobre un episodio tan dramático y sensible -hasta la actualidad- para la historia del Perú y Chile, como fue la Guerra del Pacífico. Sin embargo, Carmen Mc Evoy, historiadora y profesora de la University of the South, Sewanee (EEUU), se internó en el Archivo Nacional y del Ejército de Chile, así como en la Biblioteca Nacional y numerosas instituciones del vecino país del sur, para adentrarse en la entraña de la sociedad chilena de entonces, entre la historia política, cultural e intelectual, donde la prensa y la Iglesia tuvieron un rol fundamental.
En su libro “Guerreros civilizadores. Política, sociedad y cultura en Chile durante la Guerra del Pacífico”, presentado ayer en la Universidad Diego Portales de Santiago de Chile, Mc Evoy revela que tras el evidente interés económico del conflicto, hay también una connotación múltiple y diversa en la que Chile asume una “guerra civilizatoria” contra Bolivia y Perú. La publicación de Mc Evoy contribuye a la discusión conjunta de los procesos históricos de ambos países, con el fin de dejar la guerra en el pasado y transitar hacia un conocimiento compartido de nuestra historia.
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- ¿Cuáles son los aspectos principales que revela su nuevo libro que se diferencien o planteen un punto de vista diferente en relación a la historia tradicional chilena?
La Guerra del Pacífico, desde la perspectiva de la construcción del Estado chileno, pero también de la forja del nacionalismo que le sirve de sustento ideológico, es el tema central de mi nuevo libro. Dentro de ese contexto, mi intención no es continuar la discusión estéril entre vencedores y vencidos que inició Benjamín Vicuña Mackenna y que hoy reproduce casi textualmente el historiador chileno Sergio Villalobos. Mi propuesta, más bien, es dialogar con la contingencia -que es la única realidad que gobierna la guerra- y a partir de ahí abordar desde diferentes ángulos el quehacer de la república vencedora. Al tomar este sendero, que prioriza el estudio del frente interno sin por ello desmerecer la importancia del externo, la Guerra del Pacífico se convierte en un gran bastidor en el cual es posible contemplar la urdimbre de la cultura, la política y la sociedad chilena.
- En el título del libro hace referencia a los “guerreros civilizadores”. ¿Qué aspectos de su investigación la llevan a llamar a de esa manera -aparentemente contradictoria- a la sociedad chilena? ¿Encierra el verdadero propósito de Chile para enfrentarse a nuestro país y Bolivia en un conflicto bélico?
Si bien es cierto la Guerra del Pacífico se pelea por recursos económicos, ella se valida a nivel ideológico. El argumento central es que la guerra contra Bolivia y Perú era un imperativo de la historia, el choque inevitable entre la marcha de Chile hacia la civilización que, para concretarse, debía superar el obstáculo del “atraso” y la “barbarie” de sus vecinos norteños. Una especie de “destino manifiesto” que, en rigor, propiciaba una reescritura de la historia en la que el viejo territorio remoto ajustaba cuentas con la vieja metrópoli colonial.
- Su publicación hace referencia a la política, sociedad y cultura durante la Guerra del Pacífico. ¿Los tres ámbitos confluyeron en la necesidad de la guerra? ¿Hubo voces disonantes al interior de la sociedad chilena en ese entonces?
Mientras que para el Estado, que se debatía entre viejos y nuevos paradigmas, una guerra civilizadora requería de una maquinaria capaz de cumplir sus designios en una frontera llena de oportunidades, para las provincias en armas la guerra cívica significó su reposicionamiento simbólico dentro de una gesta que tuvo mucho de refundación republicana. La guerra cívica es otro ejemplo de un conflicto armado definido y percibido en clave civilizadora. La construcción de la Guerra del Pacífico como la historia de un pueblo en armas defendiendo sus derechos arrebatados por fuerzas déspotas y corruptas se debe al esfuerzo de sus publicistas, en su gran mayoría hombres de prensa ubicados en las salas de redacción de los diarios santiaguinos y provincianos. La representación de la guerra como una empresa ciudadana se forjó en el espacio de la opinión pública. Si bien existe cierta resistencia hacia la guerra, sobre todo en los momentos iniciales y durante la ocupación del Perú, entre 1879 y 1881, la sociedad chilena la respalda mediante aportes materiales muy concretos y a través de su participación en misas, procesiones y un sinnúmero de rituales patrióticos que son multitudinarios.
- La prensa tiene gran importancia en la dinámica de las relaciones internacionales ¿Qué papel jugó la prensa chilena durante el conflicto?
Los periódicos organizaron y difundieron la participación de los civiles en la guerra a nivel nacional. La prensa, asimismo, ejerció una estrecha fiscalización de la labor del gobierno central y dotó de sentido a una conflagración internacional que, para amplios sectores de la sociedad, trascendió los aspectos meramente económicos para convertirse en una cruzada por el honor y por la defensa de los valores de la civilización universal que Chile creía representar. Fueron los periódicos los que publicitaron una serie de rituales unificadores, como fue el caso de los funerales de Estado para los caídos en combate, y se convirtieron en un campo de disputa interna. La prensa, tanto local como santiaguina, se enfrascó, además, en una pugna intensa con su par peruana, boliviana, e incluso argentina. De esa manera, el conflicto entre Chile y Perú permitió encumbrar al periodismo chileno, cuya superioridad, se creía, iba paralela a los triunfos en el campo de batalla.
- ¿Qué papel jugó la Iglesia chilena durante la guerra?
Las prácticas asociativas, los rituales, la prensa de guerra y la retórica que emerge entre 1879 y 1884 fueron parte de la tradicion cívico-republicana a la cual se adscribió, también, la Iglesia chilena. La filiación entre el nacionalismo de estirpe católica y el ideario republicano residió en el hecho de que para ambos la apuesta fue por la civilización. El horizonte civilizador de la Iglesia, sustentado en una relación armónica entre el progreso material, la moral y la espiritualidad, fue fundamental en la construcción del nacionalismo de estirpe católica que floreció durante la Guerra del Pacífico. La certidumbre que la Divina Providencia apoyaba la causa de la República en armas es una de las ideas-fuerza que el clero diseminó ante la opinión pública nacional. La participación de los curas en el debate periodístico sobre la guerra y en la movilización de recursos en beneficio de los combatientes y sus familias, les ayudó a defender una preeminencia cultural amenazada por sus adversarios políticos, los liberales.
- ¿Desentrañar sin apasionamientos las coyunturas internas de los países involucrados en la guerra en ese entonces, permitirá entender mejor los procesos históricos?
Exactamente. Transformar la Guerra del Pacífico en pasado debería convertirse en el objetivo central de los intelectuales de los países involucrados en el conflicto. Opino que esta suerte de desarme simbólico permitirá crear un inmenso laboratorio en el cual la guerra será el pretexto para analizar una serie de procesos históricos. La construcción estatal, el desarrollo del nacionalismo, las sensibilidades de los soldados, el rol de la prensa en armas, entre otros. Juntarnos para discutir comparativamente nuestros procesos sociales, políticos y culturales, ayudará -pienso yo- a transformar el discurso patriotero en un acto de conocimiento compartido.
- Su publicación fue presentada primero en Chile ¿Cómo cree que será recibida la investigación de una historiadora peruana sobre el “frente interno” chileno durante la guerra?
Pienso que existe una tendencia en Chile a regresar a la Guerra del Pacífico, con una nueva mirada, menos chauvinista y más informada. Mi trabajo se inscribe dentro de esa tendencia revisionista y, por lo mismo, pienso que es la contribución de una historiadora peruana a la renovación de la historiografía chilena.
- ¿Cuánto tiempo le tomó preparar el libro? ¿Cómo fue el proceso de investigación en Chile? ¿Tuvo alguna dificultad?
Si tomamos en cuenta el proceso de investigación y la redacción, este libro demoró diez años, entre su concepción y su publicación. Primero debí aprender la historia del Chile decimonónico y luego buscar que mi discusión sobre la Guerra del Pacífico se incorporara en un gran arco histórico. Este tiene que ver con el proceso de construcción del Estado-Nación en la república vencedora. La investigación fue larga, pero aprendí mucho sobre nuestros vecinos. Ninguna dificultad, es por ello que mi discusión se sustenta en una variedad de fuentes primarias que van desde periódicos hasta cartas privadas y documentos sobre la ocupación que pude obtener del Archivo del Ejército de Chile.
* Publicado en Diario 16, el sábado 20 de agosto de 2011.
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Una visión peruana de la Guerra del Pacífico en base a fuentes chilenas (*)
Por Ethel Flores






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