Francisco García Calderón

Francisco José Del Solar Rojas

Francisco García-Calderón Landa vio por primera vez la luz, el 2 de abril de 1834, en la ciudad de Arequipa. Hijo de Eduardo García-Calderón y Crespo y de doña Ventura Landa y Guerola. El día de su nacimiento ha sido tomado para recordar y celebrar el Día del Abogado. Fecha oficialmente reconocida por el gobierno del general Manuel Apolinario Odría Amoretti, mediante resolución suprema de fecha 14 de marzo de 1952.

>>> Seguir Leyendo... >>>

García-Calderón realizó sus estudios primarios, secundarios y universitarios en su ciudad natal. Los primeros en el colegio de la Independencia Americana y los segundos en la Universidad de San Agustín. Se graduó de abogado en 1852, siendo aún menor de edad. Dos años antes, había optado el grado de doctor en leyes. No pudo ejercer la profesión hasta cumplir 21 años. En 1850 fue incorporado como profesor de derecho civil, natural, canónico e internacional en su alma máter. Desde entonces, comenzó a preparar su enjundioso Diccionario de la Legislación Peruana. Su exquisita personalidad le llevó a publicar una hermosa y sentida introducción a las poesías de Mariano Melgar. Se trasladó a Lima en 1859 para gestionar la impresión de su Diccionario, el cual fue presentado en dos volúmenes y un apéndice, entre 1861-1863. El Congreso de la República le otorgó una medalla honorífica en reconocimiento a su esfuerzo y dedicación a la cultura jurídica.

La Universidad Mayor de San Marcos le extendió el grado de doctor en jurisprudencia, el 25 de febrero de 1864, al aprobar su tesis La frenología en sus relaciones con la medicina, el derecho y la educación. Ese mismo año, ingresó a trabajar en el Ministerio de Hacienda como oficial primero y permaneció en él hasta 1866. Renunció para dedicarse al ejercicio de la abogacía. En 1867 fue elegido diputado por Arequipa, representando al grupo conservador y participó en los debates del Congreso Constituyente, llegando a presidirlo.

Fue opositor al presidente general Manuel Ignacio Prado Ochoa, gestor del triunfo peruano contra España, en el combate del 2 de mayo de 1866, y quien gobernaba con el apoyo de los liberales. Fue un acerbo crítico de la Constitución de 1867, ley fundamental que derogó a la conservadora de 1860. Al triunfar la revolución del conservador coronel José Balta Montero, García-Calderón asumió el Ministerio de Hacienda y Comercio, durante pocos meses. Con afán de resolver la grave crisis económico-financiera en que se encontraba el país, presentó ante la Cámara de Diputados un Plan de Hacienda, el 18 de noviembre de 1868.

Aquí hay que destacar la honestidad y sinceridad de García-Calderón Landa con la nación. Señaló, entonces, con claridad meridiana la real situación económica por la que atravesaba el Estado. El país estaba en bancarrota y se encontraba a espensas de los consignatarios del guano, sistema que él estuvo de acuerdo en modificar. Empero, el tamaño de la crisis y la influencia de las grandes familias consignatarias pudieron más, por lo que el flamante ministro de Hacienda y destacado abogado se vio obligado a renunciar.

Algo más sobre el particular, García-Calderón había estudiado la denuncia formulada, años antes, por su adversario político e ilustre jurista liberal José Gálvez Egúsquiza, en la Convención Nacional de 1855. Ella originó una profunda investigación de las conductas financieras de las casas consignatarias de acuerdo con el mandato de la Ley de 9 de setiembre de 1857, norma que creó las Comisiones Fiscales, para tal fin. En consecuencia, el ministro renunciante sabía que la única salida era revocar las consignaciones. No había otro camino, nada más que hacer.

Empero, García-Calderón no quiso enfrentarse a tan poderoso grupo económico y prefirió renunciar a los 90 días. Su irrevocable decisión originó la acefalía del sector, el 22 de diciembre de 1868. Balta no tenía a quién nombrar en el cargo y tampoco había alguien connotado que quisiera asumir tan inmensa responsabilidad. No le quedó más remedió que encargar el despacho de Hacienda al ministro de Relaciones Exteriores y conspicuo hombre de leyes José Antonio Barrenechea, de acuerdo con el presidente del Consejo de Ministros de entonces y egregio jurisconsulto Pedro Gálvez Egúsquiza, hermano de José, quien había fallecido en el combate contra España, el 2 de mayo de 1866.

Ante tan grave situación de doble crisis, ministerial y económica, el ex presidente general José Rufino Echenique Benavente (1851-1855) y, a la sazón, presidente de la Cámara de Senadores, recomendó ante el mandatario al conocido periodista arequipeño Nicolás de Piérola y Villena, para que asumiera tan delicada y difícil responsabilidad. Éste, al igual que García-Calderón, comprendió que no había otra solución que revocar los contratos a los consignatarios y buscar un contratista-financiero internacional que solventara el circulante que el país necesitaba para su reconstrucción y desarrollo. Fue así como Piérola entregó el negocio del guano de la isla a la casa francesa Dreyfus Hnos.

Así, se inició la relación entre estos dos grandes arequipeños: García-Calderón y Piérola. Sendos personajes con una misma idea para resolver los poblemas de la bancarrota nacional. Esta relación estuvo signada, algunas veces, por vínculos de profunda amistad y, otras, por la adversidad política. Debemos recordar que nuestro ilustre abogado fue un eminente civilista, mientras que Piérola fue fundador del Partido Demócrata y acérrimo contrincante de Manuel Pardo y Lavalle, líder fundador del Partido Civil.

La cátedra jurídica, su Diccionario... y el ejercicio de la abogacía dieron mucho prestigio a García-Calderón Landa, por lo que los abogados de Lima le eligieron su decano en tres períodos 1874, 1875 y 1876. En el último año, fue elegido senador por Arequipa y en este cargo le alcanzó la declaratoria de guerra de Chile contra Perú, el 4 de abril de 1879. Como consecuencia de las derrotas de San Juan y Miraflores (13 y 15 de enero de 1881, respectivamente) frente a las tropas chilenas y la ocupación de Lima, se desconoció al gobierno que había instaurado Piérola en Ayacucho. El gobierno peruano se encontraba en acefalía y ejercían mando supremo regional, en el norte el contralmirante Lizardo Montero, en el centro el general Andrés Avelino Cáceres Dorregaray y en el Sur, el abogado Pedro Alejandrino del Solar Gaváz.

Frente a esta situación, una junta de notables de Lima reconoció como Presidente Provisorio de la República a Francisco García-Calderón Landa, el 18 de marzo de 1881, para hacer frente a la ocupación chilena y negociar la paz. En esta oportunidad, le tocó a nuestro jurista sustituir a su coterráneo Piérola y restablecer la vigencia de la Constitución de 1860, que había sido suspendida por la dictadura pierolista en diciembre de 1879, en plena guerra contra el país del sur.

La historia le conoce como el Presidente de la Magdalena y como mandatario de la nación fue el quinto abogado que ejerció la Presidencia de la República. Le precedieron en igual función los carolinos Manuel Tellería (1832), José María Galdeano (1838) y Justo Figuerola (1843). Asimismo, el abadino Juan Manuel del Mar (1859-60).

García-Calderón en su corta y limitada administración promovió la reunión del Congreso, en Chorrillos, el 10 de junio de 1881. También quiso que la Corte Suprema de Justicia continúe en funciones, empero, ésta se declaró en receso ante la prepotencia, abusos y desmanes que realizaba el ejército invasor. Chile nombró como gobernador a su general Patricio Lynch. ¡Qué justicia podía administrarse sin la fuerza de la ley y con una soberanía pisoteada! Sin embargo, este Congreso ratificó al provisorio presidente de la República y le autorizó a negociar la paz, pero sin desmebramiento territorial.

En lo personal, no obstante los esfuerzos desplegados, sinsabores y frustraciones de gobierno, García-Calderón Landa se dio tiempo para el amor y construir un sólido hogar. En octubre de 1881, contrajo nupcias con la dama tacneña Carmen Rey Basadre. Fue una felicidad primaveral interrumpida por el gobernador chileno.

En efecto, ante la negativa de ceder Tarapacá, Arica y Tacna y de hacer otras concesiones a Chile, se dispuso su traslado a la nación invasora en compañía de su esposa, el 6 de noviembre de 1881, donde ambos permanecieron cautivos. En Valparaíso nació su primogénito, Francisco García-Calderón Rey (8 de abril de 1883). Recién fueron liberados en los primeros días de mayo de 1884. García-Calderón pasó a Argentina donde publicó La Mediación de Estados Unidos en la Guerra del Pacífico (27 de mayo) y luego viajó a Europa. Estando aún ausente del país, fue elegido rector de la UMSM, el 22 de mayo de 1886. Cargo que ostentó hasta 1891. Así también, ese mismo año, la nación le eligió senador y presidió su cámara en julio de 1886. Cultor del buen hablar y escribir, instaló en la universidad la Academia Peruana de la Lengua, de la cual fue nombrado presidente.

En 1895, fue nuevamente elegido rector de la UMSM. En tal condición, auspició un justo homenaje y reconocimiento al presidente constitucional Piérola, el 22 de octubre de 1899, cuando éste ya había dejado el poder y su gobierno de concordia nacional (1895-1899). En verdad, la alianza entre demócratas y civilistas consolidó el sistema democrático con una gobernabilidad basada en la concertación, la misma que nació en la revolución de la Coalición Nacional de 1894-1895. El destacado líder civilista y connotado jurista García-Calderón Landa fue reelegido por tercera vez como rector en 1899 y la cuarta en 1903.

Además de su notable Diccionario, García-Calderón tiene otras obras jurídicas como Las leyes de hipoteca (Lima, 1868), Proyecto de ley de instrucción aprobado por la comisión nombrada al efecto por el supremo gobierno (Lima, 1899). Sus Memorias del cautiverio fueron publicadas póstumamente en 1949. Francisco García-Calderón Landa falleció en Lima, el 21 de setiembre de 1905, ejerciendo el cargo de rector sin que aparezca el dinero en el horizonte de su ambición. En 1924, el CAL honró su memoria erigiéndole un busto para ser colocado en lugar principal de la sede institucional. Ello fue solicitado por el decano de entonces, Guillermo Seoane. Una de las más completas biografías del patrono de los abogados es la que escribió su paisano y destacado abogado e historiador del derecho peruano Carlos Augusto Ramos Núñez.

En las actividades por el Día del Abogado del año 2004 y en homenaje a nuestro patricio, el CAL presentó el Diccionario de la Legislación Peruana, en su tercera edición. Los juristas Gustavo Bacacorzo, Alfonso Benavides Correa, Juan Chávez Molina y Carlos Fernández Sessarego, tuvieron a su cargo el comentario de la obra.


* Publicado en el suplemento Jurídica, del diario El Peruano, N° 73, el 22 de noviembre de 2005.


0 comentarios:

Publicar un comentario