La violencia en Siria pone en riesgo los tesoros arqueológicos del país

El vandalismo sobre el patrimonio arqueológico de Siria representa una más de las grietas del país a raíz de la crisis de violencia. La ciudad antigua de Palmira y las ruinas grecorromanas de Afamia, consideradas patrimonio mundial de la Unesco, son el principal escenario de robos y 'expediciones arqueológicas' clandestinasBEIRUT, 6 Abr 2012 (AFP) - La violencia que sacude a Siria desde hace más de un año expuso los tesoros arqueológicos del país al saqueo y a la destrucción, especialmente en la antigua ciudad de Palmira y en las ruinas grecorromanas de Apamea, ambas patrimonio mundial, según coinciden expertos.

Las zonas más expuestas son aquellas que están fuera del control del régimen, donde saqueadores atacan museos, monumentos y locales de excavación, de acuerdo con las mismas fuentes.

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"En los últimos tres o cuatro meses los saqueos se han multiplicado. Hemos recibido un video que muestra personas arrancando los mosaicos con martillos en Apamea. Y lo mismo en Palmira, y en numerosas excavaciones clandestinas", afirmó a la AFP la directora de los museos de Siria, Hiba al Sajel.

En tanto, los militantes opositores responden, también con apoyo de videos, que numerosos sitios -como Qalaat al Madiq, que abriga una ciudadela medieval, y la propia Apamea- fueron bombardeadas por el ejército al tratar de conquistar los bastiones rebeldes.

Los saqueos, ya siempre existieron en el país, crecieron con la violencia que sacude diversas regiones desde el inicio de una revuelta popular contra el régimen de Bashar al Asad, en marzo del año pasado.

"Los arqueólogos no han explorado aún toda Siria, de forma que donde hacemos una excavación podemos hacer descubrimientos", dijo Sajel.

En la opinión de la responsable por los museos, "los saqueadores sin habitantes movidos por el lucro, y no comprenden la importancia de lo que encuentran". De esa forma, "una gran parte de la historia se pierde", añadió.

Diversos especialistas señalaron que diversas piezas del museo de Hama, en el centro del país, ya fueron robadas, incluyendo armas antiguas y una estatua que databa de la época de los arameos.

Más al norte, la ciudadela de Shaizar, situada sobre el río Oronte, fue dañada por la violencia, al tiempo que Apamea una estatua romana en mármol fue derribada.

Las piezas robadas terminan siendo extraídas a países vecinos y vendidas en el mercado negro.

Igualmente saqueada, la antigua ciudad de Ebla, en la provincia de Idleb, en el noroeste, fue sacudida por los combates entre el ejército regular y los rebeldes.

En la fortaleza de Krak de los Caballeros, una joya de la época de las Cruzadas y un atractivo turístico, los vigilantes son impedidos de ingresar por hombres fuertemente armados que controlan la construcción, dijo Sajel.

Para Michel al Maqdissi, director general de antigüedades de los museos de Siria, la zona más amenazada en la del macizo calcáreo, célebre por sus "ciudades muertas" próximas a la frontera con Turquía.

A fines de marzo, la Unesco había pedido a "las partes en conflicto" en Siria que "aseguren la protección de su excepcional herencia cultural", al tiempo que los opositores acusan al ejército de poner en peligro los sitios históricos con sus ataques de tanques.

Siria posee un impresionante patrimonio arqueológico e histórico, y su capital, Damasco, es una de las antiguas ciudades del mundo.

Seis sitios sirios están inscritos en la lista del patrimonio mundial de la UNESCO: la ciudad antigua de Damasco, las ciudades de Bosra y Alepo, Palmira, el Krak de los Caballeros y Qalaat Salah el Din, además de las antiguas ciudades muertas del norte.

"Siria comparte con la Mesopotamia las grandes etapas que han marcado los principales avances humanos, como el nacimiento de las primeras ciudades", dijo marc Griesheimer, director del departamento de Arqueología e Historia de la Antigüedad en el Instituto Francés del Oriente Próximo.

Las autoridades sirias ya han retirado numerosas piezas de los museos nacionales para ponerlas en cofres en el Banco Central, afirmó Sakhel.

"Yo espero que la comunidad internacional envíe un mensaje al pueblo sirio para decirle que es nuestro patrimonio el que está en peligro. Este patrimonio es de todos los sirios. No es del gobierno ni del presidente, sino de la humanidad", añadió.


Fuente: MDZonline (6/4/2012)


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